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Sáb, Ene

Palabras Sueltas 835

Palabras Sueltas 835

Piura
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Comentarios a vuelo de pájaro.


° LEJOS de suavizar las cosas y de ya no enrarecer más el ambiente político, ahora resulta que el abogado de Castillo, jugando en pared con el ministro de Justicia, Aníbal Torres, pretenden ambos tumbarse al Procurador General del Estado, Daniel Soria. Aunque la excusa que presentan para hacerlo es otra, lo evidente es que el verdadero motivo de todo eso se halla escondido detrás de aquel subterfugio. A Soria no le perdonan su atrevimiento de haber denunciado al primer mandatario por las mentadísimas reuniones en la casa de Breña.
° SE busca blindar a Castillo para evitar que los escándalos de corrupción en los que se encuentra inmerso lo envuelvan más. Una misión casi imposible porque si se habla de cabos sueltos pendientes, para sacar la verdad a la luz, éstos tampoco son demasiados para quienes tengan la tarea de atarlos. Eso, para ellos, será pan comido. Pues no hay mucho que destramar. Sólo pisarle los callos, para que abran la boca y tiren dedo, a quienes fueron convidados y oferentes de Castillo y compinches suyos, por inferencia, en lo cometido. Así de simple.
° ARGÜIR, como lo ha hecho el Cerrón congresista, de que con Castillo se ha desatado una escalofriante persecución política por las denuncias que se le han planteado por la cuestión de los ascensos militares y las oscuridades que precedieron a dos millonarias licitaciones, más la investigación de la fiscal de la Nación decretada contra él pero suspendida enseguida para que ésta recién se inicie de aquí a cinco años, esto último algo realmente bufonesco, eso, en ninguna parte y visto con buen juicio, constituye una persecución política.
° SALVO para los cerebritos obnubilados de la gente que defiende a ciegas a Castillo, y de esa otra que, por oportunismo o por la mamadera del Estado, se jalan las mechas por él sin apocamiento ni empaque. A lo chusco. Verbigracia, el ministro de Justicia, Aníbal Torres. Para no hablar del abogado defensor que el presidente tiene. Uno de esos buscapleitos tribales que se envalentona por su impensada cercanía al poder. Como querer invalidar los videos en los cuales se le ve a Castillo entrando con gorrito a la casa de Breña porque, según él, han sido manipulados. Falta que sólo diga que no es Castillo quien aparece allí.
° TODAS estas tretas, en lugar de ayudar a lavarle la cara al susodicho, se la manchan más. Lo muestran como un jefe de Estado que no solamente condesciende con la corrupción y se implica con ella, sino que también va más allá. Ganado por el desasosiego del culpable acepta resignadamente, pero con la astucia de un lobo, lo que le soplan al oído sus cófrades: escabullirse de la mano de la justicia con argucias legales y dilaciones absurdas. Todas ellas menos verosímiles cuanto más grotescas sean.
° EN un país, como el nuestro, donde el ajuste de cuentas en el terreno político es implacable, de Castillo podría decirse que, de ese callejón oscuro en donde se ha metido tan luego llegó a Palacio, no tiene escapatoria o no lo salva nadie. Que si por ahora no se le pueda acusar de nada, pero sí ser investigado, eso no lo libra de que más adelante esto mismo, aumentado y potenciado, pueda ser la mejor excusa que tenga el Congreso de la República para acabar con su mandato, vacándolo. No hay primera sin segunda ni segunda sin tercera, dicen. Tampoco hay apuro.
° LO que también es cierto es que Castillo ha terminado por enterrar los últimos despojos de aquella izquierda que se proclamaba, como lo recuerda hoy Aldo Mariátegui, “la conciencia del país”, resultando más bien, como también lo dice Aldo, los peores sinvergüenzas, desde la limeña Villarán hasta los provincianos Cerrón, Goyo Santos y (ahora) Castillo”.
° MARIÁTEGUI, en su columna de hoy en “Perú 21”, también afirma que nadie definió mejor a los peruanos que Sofocleto. Asegura que ni siquiera lo lograron ni su abuelo José Carlos Mariátegui, ni Haya de la Torre, ni Víctor Andrés Belaunde, ni Matos Mar, ni Hernando de Soto. ¿Y porque dice que sí lo consiguió Sofocleto? Por aquel libro que Sofocleto escribió con este título: “Los Cojudos”.
° “SEÑORES -dice Aldo-, (Sofocleto) es el intelectual que mejor entendió y describió al Perú: son muy cojudos”. Y dice, además, que la mejor prueba de lo dicho es que tengamos a Castillo como presidente.
HASTA MAÑANA

(shareit)

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