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Dom, Nov

" Tiempos aquellos "

" Tiempos aquellos "

Sociedad
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MIGUEL Almeida, quien ha escrito un libro sobre "La Historia del Rock en Piura", era disc jockey de una discoteca que hoy ya no existe y que debió ser la primera que hubo en Piura.
Se le conocía con este nombre, "El Tiburón", y no siempre fue discoteca. Nació como night club allá por los años 60. Por los linderos últimos de Castilla, rumbo a Chulucanas, y era el último mojón que te indicaba que, a partir de allí, no se alcanzaría a ver nada, ni en la oscuridad ni a la luz del día. Un extenso y árido descampado venía luego.
"EL Tiburón", en la versión night club como en su formato de discoteca, les alegró la vida a decenas de jóvenes de aquellos años, así como a muchos garañones que se resistían a deshacerse de la poca juventud que aún les quedaba. Miguel Almeida todavía recuerda, como si fuera ayer, aquellos rostros. Desdibujándose, en grupo o por separado, con las luces multicolores que los arropaban girando cuando "El Tiburón” se convirtió en discoteca.
PERO será a mediados o a fines de los 70 que "El Tiburón" dejó de monopolizar lo suyo y comenzar a compartirlo con las primeras nuevas discotecas que empezaron a aparecer en Piura. Algunas con mucha audacia. Con rincones privados y hasta con una atención personalizada. Allí las parejas levitaban a salvo de miradas indiscretas e inflamadas. Una discoteca que sentó reales en la cuadra dos o tres de la avenida Tacna de Castilla era un imán con eso. Igual que “El Papagallo”, en la calle Huancavelica.
INOLVIDABLE lugar fue el 53. En la esquina de la calle Arequipa y la avenida Sánchez Cerro. Ocupaba el extremo derecho de los bajos del edificio Atlas y se dividía en tres ambientes. En el entrepiso se le rendía culto al dios Baco sin discreción, y sólo se les cerraba el grifo a los más cabezas de pollo. Abajo se hallaba la barra y el consumo aquí era más comedido. ¿Y la discoteca? Había un sótano acondicionado para eso. Aquí el mundo de afuera desaparecía por completo y el tic tac del reloj era inaudible.
A esas discotecas antes mencionadas podríamos agregarles estas otras. El Bloom Moon, en la calle Ayacucho, el Max en la Libertad, Las Cascadas en el hotel Angolo y el Indianápolis en la calle Lima. Claro que había más de ellas en Piura y cuyos nombres han terminado extraviándose en nuestra memoria. Son los años que pesan. Aunque lo vivido y lo bailado nadie te lo quita.
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