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Vie, Ago

Entre botellas

EN “El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz”, Alfredo Bryce Echenique le hace decir a uno de sus personajes esto: “con un trago se arregla todo siempre”. Y en “Las botellas y los hombres”, uno de los memorables cuentos de Julio Ramón Ribeyro, encontrarán este fragmento: “Mientras tanto, las botellas de Cristal se vaciaban. A cada trago, el viejo parecía rejuvenecer, alcanzar una talla legendaria”. También hallarán este otro párrafo: “La pregunta llegó desde el otro extremo de la mesa, a través de todas las botellas. Se había hecho un silencio”. LO citado antes viene al caso porque a la mañana siguiente del 1 de enero, desayunando con alguien conocido y ante una pregunta nuestra, sobre cómo y dónde lo habían sorprendido a él las primeras luces de ese día, la respuesta que salió de su boca y llegó a nosotros y que lo resumía todo fue la siguiente: “Sólo recuerdo que amanecí entre botellas”. Las grandes celebraciones, como las fiestas de fin de año, suelen a veces o casi siempre apagarse así, y si los juergueros son también bravos levantando la copa, ni se diga. AUNQUE para hablar de botellas tampoco hace falta que haya, en el centro de la cancha, algún acontecimiento relevante que se ofrezca como pretexto para hacerlas desfilar, bien heladitas, por una mesa. Cualquier encuentro es buena excusa para mojar la garganta, ponerse otras más o tomarse la del estribo. CON ellas hasta se matan penas, dicen. O se las busca para agasajar al de cumplemenos o festejar el triunfo de la rojiblanca. Y si no es por eso, cualquier otro motivo sirve también para lo mismo. Y si faltan excusas allí está ese dicho que sentencia que la costumbre se hace ley, y, si no fuera tanto así, tampoco hay pierde invocando aquello de que el mundo se va acabar para que vengan presurosas dichas heladitas. SI de botellas habló Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique de tragos que lo arreglan todo, en la música también hay referencias tanto a los mencionados recipientes de bebidas espirituosas como a ese sorbo de licor amargo que uno se lleva al buche de un solo pepazo. ACTUALMENTE hay dos cantantes, Christian Nodal y Chiquis Rivera, él de origen mexicano, y ella de nacionalidad estadounidense, que han metido bulla con estas dos composiciones suyas: “Botella tras botella” y “Entre botellas”, respectivamente. Y Sech con su “Otro trago” y Salah, con su “Un trago” a secas. Y todo eso, ¿por qué no?, “…merece un trago. Merece dos/ Merece muchos más…” como bien decía Miguel Aceves Mejía.

Sociedad
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EN “El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz”, Alfredo Bryce Echenique le hace decir a uno de sus personajes esto: “con un trago se arregla todo siempre”.

Y en “Las botellas y los hombres”, uno de los memorables cuentos de Julio Ramón Ribeyro, encontrarán este fragmento: “Mientras tanto, las botellas de Cristal se vaciaban. A cada trago, el viejo parecía rejuvenecer, alcanzar una talla legendaria”. También hallarán este otro párrafo: “La pregunta llegó desde el otro extremo de la mesa, a través de todas las botellas. Se había hecho un silencio”.
LO citado antes viene al caso porque a la mañana siguiente del 1 de enero, desayunando con alguien conocido y ante una pregunta nuestra, sobre cómo y dónde lo habían sorprendido a él las primeras luces de ese día, la respuesta que salió de su boca y llegó a nosotros y que lo resumía todo fue la siguiente: “Sólo recuerdo que amanecí entre botellas”. Las grandes celebraciones, como las fiestas de fin de año, suelen a veces o casi siempre apagarse así, y si los juergueros son también bravos levantando la copa, ni se diga.
AUNQUE para hablar de botellas tampoco hace falta que haya, en el centro de la cancha, algún acontecimiento relevante que se ofrezca como pretexto para hacerlas desfilar, bien heladitas, por una mesa. Cualquier encuentro es buena excusa para mojar la garganta, ponerse otras más o tomarse la del estribo.
CON ellas hasta se matan penas, dicen. O se las busca para agasajar al de cumplemenos o festejar el triunfo de la rojiblanca. Y si no es por eso, cualquier otro motivo sirve también para lo mismo. Y si faltan excusas allí está ese dicho que sentencia que la costumbre se hace ley, y, si no fuera tanto así, tampoco hay pierde invocando aquello de que el mundo se va acabar para que vengan presurosas dichas heladitas.
SI de botellas habló Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique de tragos que lo arreglan todo, en la música también hay referencias tanto a los mencionados recipientes de bebidas espirituosas como a ese sorbo de licor amargo que uno se lleva al buche de un solo pepazo.
ACTUALMENTE hay dos cantantes, Christian Nodal y Chiquis Rivera, él de origen mexicano, y ella de nacionalidad estadounidense, que han metido bulla con estas dos composiciones suyas: “Botella tras botella” y “Entre botellas”, respectivamente. Y Sech con su “Otro trago” y Salah, con su “Un trago” a secas.
Y todo eso, ¿por qué no?, “…merece un trago. Merece dos/ Merece muchos más…” como bien decía Miguel Aceves Mejía.
(shareit)

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