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Jue, Jun

“Palomo” El caballo de Bolívar

Curiosidades
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Una de Miguel Ross

Un día, se paseaba JORGE DEL CASTILLO por una calle de Lima frente a una estatua del Libertador Simón Bolívar, observó que éste le hacía señas, invitándole a que se acercara.

JORGITO, como buen "CIUDADANO", se acercó y le preguntó:

- ¿En qué le puedo servirlo, señor Libertador?

Simón Bolívar le contestó,

- Yo sé que usted es buen "ciudadano" y también sé que hasta esta fecha se ha desempeñado a las mil maravillas. También sé que usted posee los caballos más finos y de mejor estampa. Este palomo, que monto desde hace tantos años, ya está cansado y requiere un relevo.


¿Me haría usted el favor, señor JORGITO, de obsequiarme un caballo de los suyos?

- Con mucho gusto señor Libertador. Es para mí un honor muy grande que usted monte uno de mis caballos. Salgo inmediatamente por su encargo.

Jorgito salió "cual potro en febril disputa". En el camino se encontró con ALAN y le contó:

- ¡Qué te parece, ALAN! Que me acaba de pedir el Libertador Simón Bolívar un caballo de los que pastan en mi hacienda para montarlo, y yo no tengo caballos, a lo mejor me puedes prestar uno de tu escolta para quedar bien, Él cree que su palomo ya está cansado.

ALAN, con un poco de celos respondió:

- Eso no puede ser Jorgito.

Si Simón Bolívar me lo pedía, al toque le hago el cambio de caballo y lo cambió de sitio, falta de confianza con mi GOBIERNO.

Marcharon los dos Compañeros, como dos hermanitos cogidos de la mano, hasta la estatua del Libertador, y cuando los tuvo cerca, el Libertador exclamó:

- JORGITO, ¡te encargué un caballo; no un burro!

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