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Mié, Jun

Palabras Sueltas - 919

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COMENTARIOS A VUELO DE PAJARO

º AYER, en Loreto, Pedro Castillo dijo que era un perseguido político. Además de él también dijo que lo eran algunos de sus ministros. Pero no dijo quién o quiénes lo habían puesto en esa supuesta condición de perseguido político. Históricamente, una persecución de ese tipo viene de quien, encaramado en el poder, cruza la línea y asume las potestades de un autócrata. Haciendo eso, en el Perú hemos tenido, por ejemplo, a Velasco y con menos escándalo, a Fujimori. Castillo no ha pisado ese peñascal, aunque quisiera, porque el pelo no le da para tanto.


º LO cierto es que él, más que un perseguido político -en la vida para que lo sea- se está convirtiendo en un acorralado de la justicia. Lo decidido por el Fiscal de la Nación, de meterlo en el mismo saco donde tiene como investigados por actos corrupción al ex ministro de Transportes y Comunicaciones, Juan Silva, a sus sobrinos, que están hoy prófugos, y a Zamir Villaverde que no tuvo la suerte de coger las de Villadiego, como aquellos, y está ahora preso. Más lo último, de haber sido marmajeado por Zamir -primero con 30 mil soles y luego con 100 mil y allí nomás de haber juramentado como presidente de la República- lo ha alterado por completo y lo ha puesto en un estado de ansiedad que le hace perder hasta el juicio y ver pajaritos volando.
º Y cuando Castillo habla de ministros, supuestamente también perseguidos, seguramente se referirá, entre otros, al que ha puesto últimamente en la cartera de Agricultura. A ese tal Javier Arce, un personaje, amigo suyo, que registra un ingreso, en 1997, al penal San Jorge y que se halla, en la actualidad, en la condición de reo libre y con una veintena de denuncias encima por diversos delitos. Su antecesor en el mismo ministerio tampoco se quedaba atrás y hasta lo superaba. Vinculado éste a dos asesinatos, se convertía en un sujeto peligrosísimo.
º “PONGÀMONOS actuales”, decía Hildebrandt en su columna del último número de su semanario. A la vez que se preguntaba: “¿Cómo es que un profesor chotano, que quería cambiar el país (según decía), terminó enredado con Zamir Villaverde y Bruno Pacheco)”. Los personajes estrellas de esta serie que se está desenmarañando ya con visos policiacos.
º Y Hildebrandt continuaba diciendo:
º “HE leído la transcripción de la conversación entre ambos y he llegado a la conclusión funesta de que lo que entró a palacio en julio pasado es lo más parecido a una pandilla de cogoteros. No es posible estar limpio si permites que en tus cercanías estén forajidos como Villaverde y Pacheco. No es posible reclamar inocencia si Pacheco fue tu hombre de confianza y Villaverde el protector consentido de tus sobrinos. Y si el Congreso no actúa es porque los Luna, los niños populistas, la mugre acuñadora, el fujimorismo zoster y los etcéteras de Perú Libre comparten ADN y prontuario”.
º Y esto es lo que ha escrito hoy Augusto Álvarez Rodrich:
º “LAS respuestas de Castillo son cada vez más ridículas. Ayer nomás dijo que la hambruna solo afectará a los ociosos, y sobre las acusaciones de corrupción, ensayó una respuesta del tipo ‘nosotros robamos menos’”.
º QUE roben menos no los exime de ser ladrones. Como tampoco los pecados de los otros los hacen santos. Son tan ladrones como aquellos y tan perversos como éstos. Y eso es lo único que hay que convalidar como cierto, innegable e inexcusable.
º ESCUCHANDO hablar ayer en Loreto al primer ministro -hablamos de don Aníbal Torres- cada vez se le ve más desvalido y perdido, En un pasaje de su discurso confundió a Castillo con Toledo. Si no fue a propósito -de don Aníbal se espera cualquier cosa- a lo mejor fue su inconsciente -en la definición freudiana- delatándolo. Qué jodido este mayorcito.
HASTA MAÑANA

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