06
Jue, Ago

¿SE PUEDE CORREGIR LA POESÍA?

¿SE PUEDE CORREGIR LA POESÍA?

Literatura
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No olviden, queridos amigos, que el poeta Alberto Alarcón dirige el Centro de Redacción y Corrección de textos y su editorial Casa Nuestra Editores.

El continúa brindando sus servicios por vía virtual y espera la atención de sus clientes. Mientras tanto, me pide subir este post que tiene que ver justamente con su trabajo. Espera sus gratos comentarios. También los que pueden ser ingratos. Saluda a sus amigos, y ahora, después de haber perdido a una de sus hermanas víctima del COVID 19, en Piura, está muy consternado por la enfermedad (coronavirus) de su amigo, el brillante cronista Eloy Jáuregui. AA cree que Eloy está hecho de polvo cósmico y por eso está seguro de que se salvará. (Isabel V. Asistenta a.h.)

¿SE PUEDE CORREGIR LA POESÍA?

Sí, se puede. No sé si se debe, pero sí se puede. Digo esto porque dentro de la literatura, la poesía tiene una condición singular: se expresa mediante imágenes y tropos absolutamente arbitrarios. Es altamente alógica, aunque a veces no lo parezca. Pongamos como ejemplo estos hermosos versos del bardo piurano Carlos Augusto Salaverry:

Cuando veas que un ave solitaria
cruza el espacio en moribundo vuelo,
buscando un nido entre la mar y el cielo,
acuérdate de mí.

Da la impresión de ser un serventesio de “fácil comprensión”, pero si la sometemos al rigor del discurso lógico nos encontraremos con más de una sorpresa. En primer lugar, las aves son gregarias, es inusual encontrarse con “un ave solitaria”. Segundo, las aves moribundas no se echan a “cruzar el espacio”, buscan más bien la tierra o los derrelictos; menos, pues, andan “buscando un nido entre la mar y el cielo”. Desde la lógica, estos versos salaverrinos no se compadecen con ella.
Y es que la poesía usa del idioma en su más alta tensión. Es una especie de estación nuclear, en cuyas entrañas ocurren las crispaciones más hondas del poeta y una singular batalla entre su creatividad y la capacidad de expresarla con justeza.
Estos son los hondones a los que deberá ingresar el corrector de estilo en caso de atreverse a proponer correcciones a un poema. A esto se llama “corrección de contenido”; de donde se desprende que el corrector de un poema debe ser necesariamente otro poeta.
Un caso conocido por todo el mundo es “la corrección” a la que sometió Ezra Pound el poema “Tierra baldía” de Eliot. No olvidemos que esta célebre composición cambió casi todas las coordenadas de la poesía moderna. Su inicio: “Abril es el mes más cruel: engendra lilas de la tierra muerta…” parece sonar bien en todas las lenguas del mundo.
En el Perú, es conocido el caso del poemario de Blanca Varela, cuyo título original era Puerto Supe. Ella lo llevó a su amigo, el poeta mejicano Octavio Paz, quien le preguntó: “¿Ese puerto existe?”. Varela se percató de inmediato que esa pregunta- sin los interrogantes- debía ser el título de su libro.
Ese puerto existe es hoy el poemario emblemático de Blanca Varela.
Es fama también que cuando el delicado lírida Francisco Bendezú conoció el poema "Nocturno en Vermont", de César Calvo, le propuso insertar, en vez del tercer verso que ahora desconocemos, el siguiente:
¿ Es cierto que allá en Vermont ,
cuando sueñas
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba?

El jazz era la música preferida de Francisco Bendezú. Y qué bien se insertó el verso de éste en el poema de Calvo. La poesía ser presta, pues, a los posibles “toques” de un bienhadado “corrector”.

(Shareit)

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